Tras el toque de queda



TRAS EL TOQUE DE QUEDA

Tras el toque de queda
la noche funde muy lento a día,

se adivina ya la línea del horizonte
contorneada por las olas de tus muslos,

brilla en tu cuello el rocío de los adoquines 
en el momento en que los sueños están a punto de ser olvidados,

comerciantes levantan persianas mientras resbala el agua por la escarcha de tu ventana,

ahogas las ganas en el café, en la ducha caliente y en la camisa de desespero que te enfundas por la cabeza,
                   
tiendes la esperanza en la terraza y sales de casa justo cuando la dignidad desmantela casas de cartón en el cajero de al lado,

decenas de almas descienden a tus miedos y ocupan andenes hacia ninguna parte, finadas en vida,

agradecidas de estar vivas en la incertidumbre de la asepsia, funambulistas de la nada, manzanas confinadas. 

C.P.B.

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