Poema "callem callam" y La Clínica





callem callam 


No callem per poder callar,
tot el que no hem dit,
veritats que s'arrosseguen.

Finem els llavis per escapar,
tot el que mai hem fet,
mans que s'arrepleguen.

Acluquem els ulls per volar,
llocs que no hem anat,
cossos que consonen.

No respirem per respirar,
no ens hem alliberat,
desitjos que s'amunteguen.

L'amor que es fa i es desfà,
promeses mil cops mai dites,
dits que t'anomenen.

Callem per poder parlar,
paraules que no han brollit,
alens que es perden.




La Clínica 


Mario se levantó tarde. No tenía ganas de ir a la fábrica, así que llamo al director y le dijo que ya iría al día siguiente para la reunión con los proveedores, a ver si podía conseguir el algodón más barato. Desayunó en Casa Ametller un café con leche y un croissant. Sorteó como pudo la cola de turistas de la Casa Batlló, compró La Vanguardia al quiosquero de siempre y se sentó en la misma terraza de cada día de Rambla Catalunya, a por el segundo café del día.

Pensó en llamar a Narciso. Habían pasado casi dos semanas desde que le hiciera el encargo de averiguar más datos de su pasado más lejano y no sabía nada de él. Sonrió cuando vibró el móvil y vio que se trataba de él. Narciso le estaba llamando.

- Hola?

- Mario, soy Narciso.

- Sí, dime.

- Le pillo mal?

- No habíamos quedado en tutearnos?
- Sí, disculpa. Tendríamos que vernos. Tengo novedades.
- Estoy tomando un café en la Rambla. Si me quieres acompañar...
- Puedo estar en una hora.
- Perfecto. Rambla justo encima de Aragó. En una hora. 
- Hasta ahora.

Mario ya no se movió. Sacó el Ipad y se dispuso a seguir la última novela de Murakami, pero era incapaz de concentrarse en la elaborada prosa del japonés, el bueno de Haruki, el eterno candidato al Nobel de literatura.

Vio avanzar a Narciso antes de tiempo, envuelto en una especie de bruma que avanzaba de mar a montaña, como muchos días con. Pensó que era un hombre interesante, bien parecido, tejanos, jersey finito redondo, barba de tres días. Imperdonable las bambas de Decathlon, qué lástima. Casi era perfecto... Quechua, no puede ser...

Se estrecharon la mano. Mario retuvo la mano un poco más de lo normal, el tiempo suficiente para comprobar si era de los que escurrían la mano como si cogieran un pescado y bajaba la mirada rápido o, por el contrario, era de los que la mantenían firme sin apartar la mirada. Narciso era de los segundos. Algo en Mario dio un salto cuando se tocaron, una pequeña emoción . "A éste lo tengo yo que catar". "Qué bruto eres cariño". "Tú déjame a mi, que torres más grandes han caído". "¿Quieres comportarte?"

Pasó la calle el camarero en cuanto vio a Narciso sentarse al lado de Mario. Pidió un café solo y un Vichy. Enseguida puso delante de Mario el "albarán de entrega" de su adopción.

- Qué día naciste? 

- El 4 de marzo del 65.

- Dónde? 

- En la clínica del Pilar. 

- Seguro? 
- Sí, o al menos eso es lo que yo sabía hasta ahora. 
- El otro día alguien me dejó abajo un sobre con este papel. Parece un comprobante, una especie de albarán por los servicios de adopción, un día antes de tu nacimiento, pero no en la Clínica del Pilar. Es de la Clínica Ntra. Sra. de Lourdes. 
- Qué casualidad, no? 
- Mucha. Sin remitente. Lo curioso es que sólo Carme y tú sabíais que estaba buscando información en todas las maternidades de Barcelona en esas fechas. Sin mucha suerte, por cierto. Y justo recibo este papel que me pone sobre la pista correcta. 

- Es raro. Por mi parte, solo el abogado de la familia está al corriente y es de plena confianza. 

- Pues alguien sabe más de lo que parece. Tú desconocias esto, no? 

- De haberlo tenido me habría encantado ofrecértelo, no crees? 

- Sí. 

- Y qué clínica es? Puedo ser yo? 

- La Clínica Nuestra Señora de Lourdes y es posible que seas tú. 

- No conozco esa clínica.




- Ya no está en funcionamiento. Se encontraba en la calle Torrent de l'Olla junto a la calle de Bellver, tenía su antecedente en un antiguo hotel ubicado en el lugar y que llevaba el nombre de Hotel Odeón. Fueron las monjas de la orden religiosa Siervas de la Pasión, que tenían la Casa General en el número 18 de la calle de Martí que, enteradas que dicho hotel se alquilaba decidieron hacerlo y adaptarlo como clínica quirúrgica. Los primeros tratos se hicieron en 1927 y no fue hasta el 1930 que las Hermanas se trasladaron. En 1942 decidieron efectuar la compra mediante una hipoteca constituida sobre el propio establecimiento y por diferentes propiedades de la orden. La hipoteca fue concedida por la Caja de Pensiones y con el visto bueno del Obispado de Barcelona, ​​por un importe de 640.000 pesetas y fue terminada de pagar  en 1958. Las obras realizadas en 1959, en 1970 y a finales de los ochenta y noventa con pequeñas y grandes reformas permitió a lo largo de muchos años disfrutar de un establecimiento moderno con dos quirófanos, dos salas de partos, una de recuperación, una unidad de cuidados intensivos, etc. A principios del año 2003 se detectaron diversas anomalías en los servicios de radiología, urgencias, y laboratorio de análisis y la compañía Lourdes Salud, SA (propietaria de la clínica desde el octubre de 2002) comunicó al Departamento de Sanidad de la Generalidad que el establecimiento no estaba en condiciones de garantizar la asistencia correcta a sus pacientes y, éste, ordenó el cierre del establecimiento.
Actualmente, pues, ya no funciona como centro hospitalario. De ahí que no haya información.

- Buen trabajo. 

- El siguiente paso será encontrar documentación o testimonios. No será fácil. 

- Te agradezco mucho tu ayuda. No sé cómo remunerarte, la verdad. 

- Ni idea, pero ya se me ocurrirá algo. 

Sonrieron. 

- Te puedo invitar a comer en Via Venetto?

- Supongo que sí. 

Y Mario se quedó mirando el fondo de la taza de café como si fuera una pitonisa mediática. 

- Te pasa algo? 

- Espera, que ya sé quién te ha hecho llegar el albarán...




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