Teresa: "la calle en que nací".
(no dejes de ver el video, anda...) N.dA
Ni qué día es ni qué día será. Ya hace unos cuantos que estoy en esta especie de burbuja llena de muertos vivientes. Por la mañana, temprano, el desayuno. Luego, el gimnasio. Que si esta pelotita, que si esa otra, que aprietes fuerte, que metas la pelotita en su sitio...
Para pelotitas estoy yo, se pueden meter las pelotitas donde yo me sé. Hala, ya metí la pelotita, dejadme un poco al sol, que sienta el calor, que parece esto una nevera para mantener a los muertos frescos...
Pa calor el del pueblo en verano y pa frío el del pueblo en invierno.
- Francisco, no dejes el coche en la recacha.
Mi pueblo era, es, era, fue, ya no sé... es pequeño, en la falda de una sierra, paisaje de olivos, alcornoques, campos de trigo, huertas y baldíos.
La carretera atraviesa el pueblo y un par de calles se dibujan a cada lado, la carretera de la estación, una fuente, la plaza de la iglesia. Un pueblo como muchos, un pueblo como pocos.
Recuerdo, al caer la tarde, después de la escuela, el olor a tortilla de patatas, los hombres cogiendo agua de los pozos para darse un lavotón, los niños de casa en casa a ver qué podíamos trastear. Las mujeres mayores en la puerta a la fresca, las carreras cuando una vecina iba a parir. En mi calle, daba igual en qué casa nacieras porque eras hija de todas las vecinas y habitante de todas las casas. Esos lazos no de sangre son igual de fuertes y perdurables.
Mi pueblo huele a lavanda, a gazpacho recién hecho, a bondad, a jabón Lagarto. La bondad se huele en cada encuentro, "andá con Dió", en cada mendrugo de prestado, en cada roce regalado, en cada saludo no escatimado.
La solidaridad con la que muchos se llenan la boca hoy en día, nació en la postguerra en los pueblos agrarios, antier...
El azul del cielo es azul de verdad, amortecido por el sol en las horas centrales del día, estrellado como nunca vi en otro sitio, al caer la noche.
El dorado de los campos es dorado de los de verdad, ocre cuando atardece, brillante a la merced del sol, enjuiciador y justiciero.
El verde de mi tierra es verde sin artificios, verde verdad verdeando los campos de aceitunas verdes y verdes hojas bordando la verea.
Era tan pequeña cuando me fui... y tan mayor a la vez...
Me vienen imágenes a la cabeza: el vaivén de las hojas al sol, el tostado del trigo, los camiones de la corcha que casi rozaban las casas, de cargados..., los conejos corriendo al caer la tarde, las conservas de tomate que hacía madre en una cacerola inmensa al baño maría, las fanegas de trigo que luego cambiábamos por pan de la fábrica, los recibos pa recoger el aceite en el molino, pero, sobre todas las cosas, las cosas de las vecinas, sus historias: Remedios, Carmen, Isabel, qué será de ellas..., qué no será.
Las migas en la candela, con ajos fritos, pimientos, sardinas. El sonido del tren a lo lejos, la bocina y su traqueteo. Las largas noches de verano oyendo a las mujeres relatar, a los niños perseguir a los gatos, y a los hombres roncar como si no hubiera un mañana. Todas las puertas abiertas. Las bestias caminando por los rollos hasta el corral.
Esas madres zurciendo a la luz de un candil los pantalones de los maridos, los de los hijos, siempre el mismo pantalón, siempre el mismo agujero en el culo, en las rodillas, una vez más. No hay más...
Las migas en la candela, con ajos fritos, pimientos, sardinas. El sonido del tren a lo lejos, la bocina y su traqueteo. Las largas noches de verano oyendo a las mujeres relatar, a los niños perseguir a los gatos, y a los hombres roncar como si no hubiera un mañana. Todas las puertas abiertas. Las bestias caminando por los rollos hasta el corral.
Esas madres zurciendo a la luz de un candil los pantalones de los maridos, los de los hijos, siempre el mismo pantalón, siempre el mismo agujero en el culo, en las rodillas, una vez más. No hay más...
- Y tú a dormir ya, que me tienes al noventa...
Qué vacío más grande cada vez que sabes que alguien amigo se va. Ya son más los que se han ido que los que quedan, mal asunto. Aquella con la cabeza ida, aquel que se tiró al pozo, aquel otro que murió de la noche a la mañana de un costipao mal curao, aquella otra que apenas sale de la casa, que ya no le dan las piernas...
De mi dirán lo mismo: "anda en una residencia de Barcelona, la pobre, con la poca cabeza que le queda. Hay que ver, sin hijos ni nada, más sola que la una. ¿Los sobrinos se habrán quedao la casa, no?, después de que ni la han cuidao. Se ve que la sobrina del Antonio cuando iba a verla no le hacía ni de comer. Agárrate el mierro, Juana".
Aquí estoy bien, si es que estoy. A veces estoy allí y la mayoría en ningún lado. Al final, no eres de nadie ni de nada, ni de ningún lugar.
Aquí estoy bien, si es que estoy. A veces estoy allí y la mayoría en ningún lado. Al final, no eres de nadie ni de nada, ni de ningún lugar.
Como mucho, una es de la calle donde nació. Lo que daría por coger un cojín, plantármelo en el culo y sentarme en la acera, sólo una noche, un solo atardecer más.


