Narciso y las mujeres, 1
La primera mujer de Narciso fue su madre, claro. Ya no la echa de menos, pero se acuerda de cuando la echaba de más. Tampoco se siente culpable. Se sentía… , no, qué va, sé sincero, jamás sintió culpabilidad por no haber estado más a su lado. La mujer era para echarle de comer aparte.
Era? Murió hace mucho. Demasiado. Hace tiempo que no es capaz de olerla. Sí, sí, sí, el único olor que recuerda es el de sus pedos atrapados en la faja sin saber por dónde escapar. Qué hartón de reir…
Madre e Hijo (Gustav Klimt)
Madre e Hijo (Gustav Klimt)
Lo de mi mamá me mima era más yo mimo a mi mamá.
Su ingenuidad, su locura,
su dedicación olvidada,
su ternera, su ternura,
sus comidas, su azúcar, su cordura,
su asadura, su insulina, su gordura.
Su verruga y su pelo, el de la verruga.
Su forma de girar la cabeza cuando alguien salía en televisión en posición horizontal.
Su dentadura,
sin dientes.
Su mellada sonrisa, su medio risa
y su sordera.
Qué hartón de reir…
Todos sus S.U.S. se le antojan ahora su S.O.S.
Socorro, que no te tengo. Socorro que no te veo. No la echa de menos, pero, parafraseando a Kiko Veneno, le gustaría echarla de más.
Temá temá, tedón tedé teés tetás… Mamá, dónde estás. Ya es como si nunca la hubiera tenido.
Narciso entonces recorre y recurre a los lugares comunes, y parece verla comprando en la Boqueria, subiendo carrer Ferran a paso ligero para meterse en la casa que tanto le arrebató. Le gusta imaginarla en las terrazas de la Plaça Reial con un tanque de cerveza y unas cortezas, cuando en la Plaça Reial había más vecinos que turistas y más camellos que en el desierto...
Es entonces cuando cierra los ojos y piensa "ya te tengo, qué tonto, te tuve siempre, ahí te quedas", mientras baja las escaleras del metro en Liceu.
El metro...
Narciso entonces recorre y recurre a los lugares comunes, y parece verla comprando en la Boqueria, subiendo carrer Ferran a paso ligero para meterse en la casa que tanto le arrebató. Le gusta imaginarla en las terrazas de la Plaça Reial con un tanque de cerveza y unas cortezas, cuando en la Plaça Reial había más vecinos que turistas y más camellos que en el desierto...
Es entonces cuando cierra los ojos y piensa "ya te tengo, qué tonto, te tuve siempre, ahí te quedas", mientras baja las escaleras del metro en Liceu.
El metro...


