La felicidad
La felicidad no existe como tal. En el momento que el factor tiempo y espacio contamina un instante feliz, la felicidad se diluye y se esfuma convirtiéndose en bienestar.
Podemos hablar, no obstante, de instantes felices.
Un instante feliz es aquel que, mientras dura, provoca que no exista nada tan placentero e intenso que vivirlo. El nivel de entrega y concentración es tal que, en ese instante, por fin vemos claro, las nubes se disipan y permanecemos abiertos de par en par a la entrada de una especie de luz, de bocanada de aire puro que inunda, expande y orgasma nuestra alma, a veces nuestro cuerpo.
Una pintura, una partitura, un escrito, una caricia, una mirada, una manifestación artística,...da igual qué lo provoque.
Ojalá todos dedicáramos nuestra vida a provocar instantes felices.
De hecho, hay dos tipos de personas: las que son capaces de provocarlos y las que, ni saben provocarlos ni lo intentan. Pobres...

