Lamento
Bill Whelan - Caoineadh Cú Chulainn (Lament) Para escuchar en silencio...
Narciso llega a casa dándole vueltas al mensaje, que sigue con una flechita gris, como el color del cielo cuando sale del metro, en Horta, salida Plaça Eivissa. Antes era final de línea, así que podías quedarte dormido esperando que alguna alma caritativa te despertara al llegar. Ya no. Porque ya no es el final, y porque cada vez quedan menos almas caritativas. Mira qué burro que no se ha dado cuenta, igual pasa la noche en cocheras, que se joda, por tonto.
Mirando el móvil, un joven choca con Narciso y masculla un tímido "perdone". ¿Perdone?. Qué depresión más grande pensar que ya está en la edad en la que un veinteañero le trata de usted y él, aunque le cueste, empieza a estar en la edad de tratar de tú a una sesentona. Uff.
El día no va a acabar bien, así que prevee picar algo en el Quimet y meterse en la cama pronto.
Qué sueño, Q U É S U E Ñ O.
Debe ser verdad que con la edad hace falta dormir menos, pero, demonios, que al menos duermas de un tirón y sin tantos sobresaltos.
Narciso sueña desde que tiene uso de razón, qué actividad..., y luego sale alguno por televisión diciendo que soñar es bueno. "Pues no sé para qué". Déjate de sueño REM, de RAM y de ROM... (Piensa que es curioso que no haya nada que tenga las siglas RIM y RUM). Hasta las vocales son clasistas, pobres vocales débiles...
Hace años soñaba que bajaba las escaleras de su casa todas de golpe dando un salto increible y como a cámara lenta, o que debía bajar hasta el patio de la vecina de los bajos deslizándose por una tubería, que hay intrusos en la casa, gente mala que nunca se sabe muy bien por dónde han aparecido en el sueño, ni para qué, pero que decididamente no son de fiar, y él, ni corto ni perezoso, se lanzaba al vacío agarrándose de una tubería del gas...
Hace años soñaba que bajaba las escaleras de su casa todas de golpe dando un salto increible y como a cámara lenta, o que debía bajar hasta el patio de la vecina de los bajos deslizándose por una tubería, que hay intrusos en la casa, gente mala que nunca se sabe muy bien por dónde han aparecido en el sueño, ni para qué, pero que decididamente no son de fiar, y él, ni corto ni perezoso, se lanzaba al vacío agarrándose de una tubería del gas...
En fin. Ahora llora en sueños y hasta le parece que se despierta con los ojos húmedos. Llora desconsoladamente no se sabe muy bien por qué, porque casi nunca recuerda los sueños, y, si los recuerda, es que aparecen personas que ya no están, como si en los sueños tuviera que despedirse de ellas una y otra vez. Empiezan a ser unas cuantas y con cada una, se le cae encima un trocito de cielo con el que soñar...
Mientras degusta un pincho de tortilla y una Moritz Epidor, (nunca agradecerá lo suficiente a su sobrino que se la descubriera) vuelve a mirar la rayita gris del whatsapp del metro fijamente, muy fijamente, como si fuera a duplicarse y ponerse azul de un momento a otro.
Piensa que debería guardar el contacto, piensa que debe tratarse de un error, piensa que debe ser más habitual de lo que parece que se envíen mensajes equivocadamente, piensa que hay algo de misterioso en el hecho de que ella conteste y no se disculpe, piensa que por qué tiene que ser ella y no un hombre, piensa que igual es una broma, piensa en su ex, piensa en su ex,
Cuando su ex lo dejó, escribir fue una válvula de escape. No sabe muy bien por qué, pero el mensaje le ha recordado a Amanda. De cuando se escribían, de cuando estaba deseando acabar las visitas para volver a su lado, antes de la nada, antes del vacío, antes del televisor encendido sin que nadie lo vea, solo para hacer ruido.
La misma noche del abismo le escribió "Lamento". Abre el Drive y ahí está : "joder con la puta nube de los cojones".
LAMENTO
Lamento que te vayas, claro.
Pero más lamento el por qué te has ido.
Lamento que fuera por nada,
y que de nada hiciéramos tanto.
Lamento no haberte escuchado
cuando, aunque estabas,
yo ya sabía que te habías marchado.
Lamento que te vayas, claro.
Pero más lamento el por qué te has ido.
Lamento que fuera por nada,
y que de nada hiciéramos tanto.
Lamento no haberte escuchado
cuando, aunque estabas,
yo ya sabía que te habías marchado.
Lamento haberte hecho daño,
cuando el daño aún no estaba hecho.
Fue el simple hecho de no hacer nada
el que hizo que te fuera perdiendo.
Lamento no despertarme a tu lado,
lamento no poder oler tu cuello,
lamento no ver tu cara por la mañana
y no poder refugiarme por la noche en tus senos,
lamento no poder beber de las fuentes de tu vello.
Pero lo que más lamento es que ya no me acompañas.
Y lamento mi lamento. Y te lamento, Amanda.
y no poder refugiarme por la noche en tus senos,
lamento no poder beber de las fuentes de tu vello.
Pero lo que más lamento es que ya no me acompañas.
Y lamento mi lamento. Y te lamento, Amanda.
Cuando cierra el Drive en el móvil, en segundo plano aparece el WhatsApp. Ahora el mensaje del metro aparece con las dos flechitas azules...


